miércoles, 11 de marzo de 2015

Videocrónica de la brevet de 200 km del GDC Pueblo Nuevo, desde Algete.

El pasado 28 de Febrero se celebró la primera brevet de 200 km de esta temporada en Madrid. Concretamente desde el polideportivo de Algete, organizada por el GDC Pueblo Nuevo.

Esta es la videocrónica del día:



Y este es el resumen en forma de mapa:



jueves, 12 de febrero de 2015

Apología del ciclismo de larga distancia

Me apetece hacer un poquito de apología. 

Mucha gente sabe que hay muchas formas de ciclismo, pero algunos ciclistas todavía no. Muchos conciben este deporte como un sufrimiento digno de extraterrestres, y creen que sus bicicletas son armas para competir, para correr, ¡¡para ganar!!... 

Sólo algunos son capaces de comprender que, cuando nos subimos a una bici los domingos, no necesariamente tenemos que picarnos con los ciclistas que comparten la carretera o el carril bici con nosotros. ¿Habéis probado a entablar conversación con los ciclistas desconocidos que coinciden con vosotros? ¡Probadlo! En lugar de salir a demostrar al mundo lo machotes que somos, probad a olvidaros de competir; mirad un paso más allá y aprended a disfrutar del paisaje, del aire, de la naturaleza que os rodea, etc... 

En esta línea, quería ensalzar ese "otro" ciclismo que practicamos algunos, que puede llegar a ser tan duro y agónico como el ciclismo de competición (o a veces más), pero no tiene como objetivo "ganarle" a nadie. La modalidad randonneur nos permite explorar mucho más en nosotros mismos, conocer nuestros límites y nuestras capacidades, saber que somos capaces de afrontar situaciones delicadas, gestionar nuestros recursos y finalmente conseguir objetivos difíciles de imaginar. 

Para quien no lo sepa, el ciclismo RANDONNEUR o de LARGA DISTANCIA está muy reglamentado y es más antiguo que el ciclismo "de pelotón". De hecho, la prueba reina, la PARÍS-BREST-PARÍS (1200 km en 90 horas), es la más antigua del mundo, incluso anterior al Tour de Francia. Se celebra cada cuatro años, y toca en 2015. Intentaré participar. Pero para ello hay que cumplir con el reglamento, que obliga a completar una serie de "Brevets" o pruebas eliminatorias, en las que no hay clasificaciones ni premios, pero sí existe la obligación de cumplirlas dentro de un tiempo determinado para poder calificarse. Las brevets obligatorias son de 200 km (en 13,5 horas), 300 km (20 horas), 400 km (27 horas) y 600 km (40 horas), pero también hay otras como las de 1000 km (con un límite de 75 horas). 

El ambiente en una Brevet es completamente diferente del que se vive en las pruebas ciclodeportivas, tan de moda últimamente. Normalmente se encuentra gente preparada, física y psíquicamente, personas analíticas, tranquilas, con gran capacidad de sufrimiento, autocontrol y organización. Y el espíritu es de colaboración. Normalmente nadie está preocupado por bajar de una determinada marca. Es mucho más importante llegar con tu grupo y conseguir que todos puedan alcanzar el objetivo común. Es más gratificante ayudar a un compañero a conseguir su reto que bajar tu propio tiempo unos minutos... o unas horas.


Hace unos años que preparo este tipo de pruebas con un grupo de ciclistas muy peculiar, el Pakefte, en el que ya hemos programado la agenda de posibles brevets para esta temporada (http://pakefte.blogspot.com.es/p/agenda-2015.html) . 

Toda la información sobre las Brevets que se organizan en España está en esta web: http://randonneurs.es/ Para quien no conozca este tipo de ciclismo puede ser todo un descubrimiento.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Solsticio de invierno 2014


Coincidiendo con el solsticio de invierno, es tradición de algunos clubes hacer la ruta "De Sol a Sol", que comienza con la salida del sol y acaba, como no puede ser de otra manera, al anochecer.

El Pakefte también tiene esta tradición, añadiendo que el punto de salida se sitúa en la misma Puerta del Sol de Madrid, y en esta ocasión quisimos salir hacia el Oeste, siguiendo al sol.

Pasamos por lugares tan bonitos como Robledo de Chavela, el puerto de la Cruz Verde o el Monasterio del Escorial. Después de tomar diferentes decisiones a lo largo de la ruta, fuimos a caer a Collado Mediano, donde tomamos el tren de vuelta a Madrid, cuando el sol se estaba escondiendo. 

Misión cumplida.









Album con todas las fotos:

https://plus.google.com/photos/107800590932972178412/albums/6095572208092134145 

martes, 4 de noviembre de 2014

Transición entre temporadas. Dos maratones BTT: Talajara y Sierra de Cazorla 2014

Para comenzar la temporada ciclista 2015 (que para mí empieza el 1 de Noviembre de 2014), no se me ha ocurrido otra cosa que participar en la Maratón BTT Sierra de Cazorla, una prueba de montaña demasiado técnica para mí, aunque muy bonita por paisajes y por recorrido. Como no podía ser de otra manera, me la tomé con calma y haciendo este pequeño vídeo de recuerdo:




Y el pasado mes de septiembre, para dar fin a la temporada 2014, también participé en otra prueba, la concurridísima Talajara (125 km), con más de 3000 ciclistas. Esta es mucho menos técnica, pero la lluvia y el barro hicieron estragos, convirtiéndola en una durísima prueba de resistencia:



jueves, 18 de septiembre de 2014

Referencias y vídeos sobre ciclismo randonneur - La París-Brest-París


Dentro del ciclismo randonneur, sin lugar a dudas la prueba que ocupa el primer puesto por importancia, seguimiento, interés cultural y económico, es la París-Brest-París, la prueba ciclista más antigua del mundo. Se celebra cada 4 años en el mes de Agosto, y en cada edición se supera el número de participantes de la anterior. Hace algo más de diez años oí hablar de esta prueba por primera vez, y desde entonces tuve un interés creciente por ella. En los últimos años me he ido introduciendo en el mundo del ciclismo de larga distancia, realizando brevets cada vez más largas, y esta temporada albergo la esperanza de participar por primera vez en mi vida en esta prueba. Otros amigos han estado allí antes que yo, y siempre cuentan maravillas del extraordinario ambiente y la experiencia de recorrer todo el norte de Francia en bicicleta. Uno de mis compañeros de rutas más destacados, Juan Merallo, escribió un bonito relato de su participación en la París-Brest-París 2007, que puede leerse aquí:


En esta página se pueden encontrar historias de todo tipo escritas por autores anónimos, la mayoría en inglés o francés:


Un participante ilustre que consiguió terminar la PBP2007, Juan José Ibarretxe, por entonces lehendakari del País Vasco.

Aparte de las historias de éxito, hay cientos, miles, de historias anónimas de ciclistas que lo han intentado, preparándose largamente para luchar contra sus propios límites, y que a la hora de la verdad no han podido terminar. Averías, lesiones y circunstancias diversas pueden ocurrir a lo largo de una prueba de ultrafondo, dando al traste con la realización de un sueño como este.

El sitio web de referencia para el ciclismo randonneur en España puede ser la página de los Amigos de la Bici de Salamanca, con el calendario de pruebas que se organizan en todo el país:  http://www.randonneurs.es/


Para aquellos que estén interesados, voy a recopilar una serie de enlaces y vídeos que he encontrado por internet...

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PARIS-BREST-PARIS 2007
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1) Este vídeo dividido en 6 partes es una auténtica maravilla. Las pongo a continuación, se pueden ver de una en una:







2) A continuación pequeños fragmentos con los "extras" del vídeo anterior.





3) Y a continuación algunos otros vídeos que he encontrado por la red...


Paris Brest Paris 2007 from Damon Peacock on Vimeo.




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PARIS-BREST-PARIS 2011
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Vídeos de la París-Brest-París 2011:






lunes, 15 de septiembre de 2014

Mi marcha cicloturista del sábado

Hace nueve años, por Septiembre, escribí un artículo con el que di comienzo a una nueva forma de sentir mi pasión por el ciclismo. Por aquel entonces, mi hija Rocío empezaba a ir al colegio. A día de hoy he conseguido transmitirle en cierta medida la pasión por vivir en bici, con todo lo que conlleva. Coincidiendo curiosamente con una nueva fase de su vida, ahora que comienza a ir al Instituto, mi vida ciclista también evoluciona. Siento que la próxima temporada va a marcar otro hito en mi vida... y he querido traer a este blog aquel texto, con el que me sentí tan identificado, a pesar de que el paso del tiempo haya podido dejar obsoleta alguna de sus reflexiones. 

Esto es lo que escribí:


¿Qué es el cicloturismo? ¿Cicloturistas o ciclodeportistas? ¿Hay que llevar alforjas para ser cicloturista? ¿Se puede hacer deporte y apreciar la naturaleza al mismo tiempo?

Pese a que mi pueblo estaba en fiestas y me había ido tarde a la cama, el despertador no llegó a sonar; me desperté con las primeras luces del alba y me levanté sigilosamente para no molestar a mi mujer y a las niñas, que dormían en la misma habitación (en casa de mis suegros, en el pueblo, no disponemos de habitaciones individuales para todos). Las temperaturas todavía no eran muy frías en Jaén, y mi ropa de ciclismo estaba preparada en una silla del patio. Miré al cielo antes de elegir. Las nubes grises me hicieron temer una jornada húmeda; decidí dejar la cámara de fotos en casa y coger el chubasquero, por si acaso. Una camiseta interior y un maillot de verano más los manguitos serán suficientes para afrontar la jornada.

Salgo a la plaza y me dirijo a la fuente, de la que fluye continuamente el mejor agua del mundo. Lleno los botes y cruzo la línea de salida sin aglomeraciones, sin megafonía y sin dorsal. Las farolas de la plaza están aún encendidas, poco después de las 8 de la mañana. El pueblo destila ese silencio resacoso de los días de feria, sólo interrumpido por el canto de algunos pájaros o el ruido del vehículo de algún agricultor despistado que no conoce festivos. Al pasar por el puente sobre el río san Juan, a 640 metros de altitud, comienzo el ascenso al puerto de Locubín, con buenas sensaciones en las piernas. A ratos sentado y a ratos de pie, subo el primer tramo de 4 kms entre el 5% y el 7% de pendiente media, y paso junto a los cortijos de la Sierrezuela y Fuente Rueda. El cielo está encapotado, noto una brisa fresca y húmeda que me sienta bien. La tierra de las cunetas muestra aún los restos de las lluvias de días pasados. Tras un falso llano comienza el ascenso sostenido durante 6 kilómetros más, con rampas entre el 6% y el 10%. 


Conozco este puerto como la palma de mi mano. Sé exactamente qué rampa viene después de cada curva, conozco los olivos de la ladera a mi derecha y las encinas (aquí las llamamos chaparros) del precipicio a mi izquierda. Pese a que en los meses de Agosto y Septiembre no he podido entrenar apenas, me encuentro bien, y llego a los últimos dos kilómetros, donde la pendiente se suaviza hasta el 4%, con ganas de acelerar hasta el puerto. Tardo exactamente 46 minutos en coronar desde la plaza del pueblo, cuando el mejor tiempo que recuerdo en mi vida fueron aquellos 45 minutos que conseguí los días previos al Ascenso a la Pandera 2004, curiosamente aquella edición en que sufrí una pájara descomunal en este mismo puerto, a dos kilómetros de la cima...  

Esto es deporte.


Me paro en el cruce de caminos y me tomo la primera barrita de cereales, mientras contemplo cómo mi deseada cumbre de la Pandera se recorta entre nubarrones grises al Norte. Sin embargo, algunos tímidos rayos de sol aciertan a colarse entre las nubes de la sierra Ahillos, hacia el Oeste. Parece que el día va a aclararse. 

Un vehículo que pasa por la carretera me saca de mis pensamientos. Caigo en la cuenta de que es el primer coche que veo en todo el día, y me pongo de nuevo en marcha. Tomo la estrecha carretera comarcal de piso bacheado que lleva hasta Frailes. Paso entre las moles montañosas de Cornicabra y el alto Marroquí, también conocido como sierra de Rompezapatos. Cruza a toda velocidad, corriendo sobre el asfalto, un grupo de perdices, que no esperaban la presencia de un vehículo silencioso como el mío. Desde la barandilla sobre la cascada fantasma miro las piedras secas del arroyo de las Cabreras, que ojalá este otoño vuelva a discurrir entre saltos de agua y pozas... 

Esto es naturaleza.

Remonto paulatinamente el arroyo y al cruzar el puente afronto la última subida, de poco más de dos kilómetros, hasta el collado de la Martina, punto culminante de la ruta, a 1320 metros de altitud. Paso bajo los tendidos de alta tensión y me lanzo a un descenso rápido, junto al barranco del río Frailes. Mirando el precipicio a mi derecha dejo escapar un grito de felicidad. Trazo las curvas con suavidad, y noto que el paisaje va cambiando a mi alrededor. Las rocas escarpadas y las encinas diseminadas de la sierra van dejando paso a olivares de montaña y viñedos, y a medida que me acerco al valle aparecen algunas huertas, con cerezos secos tras el verano. El sol ha decidido sumarse definitivamente a esta fiesta, y ya brilla en lo alto del cielo, mientras las nubes quedan atrás, sobre la sierra.

Caigo en la cuenta de que en noventa minutos por carretera sólo me he cruzado con un coche. A la entrada de Frailes veo un cruce a la izquierda, que sube a los cortijos de Los Rosales hacia la sierra del Trigo, a más de 1600 metros de altitud. Nunca me he atrevido a coger esa carretera, porque sé que me llevará demasiado tiempo conocerla y no puedo llegar muy tarde a casa. Esta vez voy sobrado de tiempo y de ganas, y me decido a mirar un poco el arranque de la carretera. 

Esto es turismo.

Cuando llevo un par de kilómetros por la vega del río veo las durísimas rampas que se avecinan y decido volver a mi recorrido inicial, para llegar con tiempo de sacar a mis hijas a la feria. Me paro en el avituallamiento líquido de la fuente de Frailes, donde engullo la última barra de cereales. Me quedan 26 kilómetros a meta. El recorrido entre Frailes y Alcalá la Real es pestoso, con mejor asfalto que la carretera de la sierra, pero con bastante tráfico. Me cruzo con algunos ciclistas que me saludan y atravieso Alcalá la Real, bajo la siempre imponente fortaleza árabe de la Mota. Sólo queda la tachuela del puerto del Castillo, que por la cara sur no tiene más que un par de curvas de cierto desnivel. Junto al puerto, la atalaya árabe de la Nava parece que me anima en mis últimos kilómetros. El descenso vertiginoso por buen asfalto a través de las faldas de la Acamuña me lleva a Castillo de Locubín. Atravieso el pueblo y llego hasta la misma línea de meta, situada en la plaza, donde me vuelvo a detener a saborear el agua de la fuente, y miro el reloj. Son casi las 11 de la mañana.

He recorrido 56 kilómetros en 2 horas y 34 minutos (creo que me corresponde el oro, pero no me enviarán un diploma a casa). La organización, perfecta, los avituallamientos en su sitio y la basura, también (en el bolsillo de mi maillot).

Ciclismo, Cicloturismo, Ciclodeporte, Naturaleza, Bicicleta...  sólo sé que he disfrutado de verdad.

...Hoy mi hija Rocío ha ido por primera vez en su vida al colegio, y estoy un poco sensible... 

José Antonio Jiménez
Septiembre de 2005

jueves, 31 de julio de 2014

Más sobre ciclismo randonneur, o de larga distancia

El fin de la temporada ciclista viene a darse entre los meses de Agosto y Septiembre. Después suele venir un pequeño descanso durante el mes de Octubre, en el que no dejo de salir en bici, pero en estos meses hago rutas más tranquilas, cortas y quizá divertidas. Como cada fin de temporada, me gusta recordar lo que he hecho durante el año y reflexionar un poco sobre mis objetivos, logros y pequeños fracasos (que siempre son oportunidades para el aprendizaje y la mejora).

Alguien me dijo hace poco, en referencia al ciclismo de larga distancia, que le sorprendía ver cómo aquellos que somos capaces de completar extenuantes brevets no somos super deportistas, sino más bien personas normalitas, sin un físico privilegiado, y en general por encima de los 40 años. El año pasado plasmé mis impresiones y mi filosofía en el post "Yo no he venido aquí a sufrir", que escribí después de conseguir completar mi mayor experiencia hasta el momento, la Londres-Edimburgo-Londres, con 900 millas en 115 horas. Allí compartí ruta con gentes diversas de todo el mundo, y por lo general nada parecidas al estereotipo de deportista sobrehumano que muchos ven en el ciclista.

Efectivamente, cumplo el canon, tengo más de 40 -pronto  cumplo 44 para ser exactos- y no soy ningún portento físico.  Si acaso, el músculo que sí tengo muy desarrollado, perdón por la inmodestia, es el cerebro. No porque sea más inteligente que nadie, sino porque tengo gran capacidad de organización y de perseverancia,  y esas dos cosas son bastante importantes para el ciclismo de larga distancia (que llamamos "randonneur" o a veces simplemente "rando"). En este mundillo he encontrado gente muy interesante, personas de las que estoy aprendiendo mucho y experiencias que sirven para fortalecerse en otros aspectos de la vida. No sé si es casualidad que muchos de mis compañeros de ruta en las brevets sean ingenieros, profesores, informáticos, médicos e incluso jefes de nivel medio o alto en sus empresas. Tenemos interesantes conversaciones en ruta, ya que el ritmo de la marcha en estas pruebas es muy propicio para mantener largas tertulias.

El año pasado leí un artículo donde se hablaba del ciclismo como el nuevo golf, en el sentido de que es un deporte de moda entre ejecutivos, que encuentran una vía de escape, de reflexión e incluso de relaciones sociales. Alguien me narró la escena de un ejecutivo tratando de dormir unos minutos acurrucado bajo una mesa en un control de la París Brest París.  El ex lehendakari vasco Ibarretxe fue asiduo a las brevets, participó en la PBP 2011 y supongo que seguirá en el mundillo.

En estas pruebas no hay clasificaciones, ni tensiones típicas de carreras o de marchas, ni críticas a la organización porque ya sabes que no te ponen nada, dependes de ti mismo y esa es la gracia del asunto.


Para mí una brevet es una aventura que te aísla del mundo durante unas horas o días,  como un "camino de Santiago" un poco a lo bestia, pero similar en la parte que tiene de aventura, organización y conocimiento del mundo. Me encanta atravesar ciudades, valles, provincias... Los ríos siempre son puntos cruciales. No sé si se puede llamar "turismo" pero desde luego es una vivencia muy especial. En fin, he encontrado una forma magnífica para encontrarme bien físicamente sin llegar a la agonía que muchos describen, y siempre me tomo estas pruebas de manera festiva, como eventos que hay que saborear y disfrutar, incluso a veces superando situaciones duras, físicamente,  por avería o por las condiciones meteorológicas. 

Pero yo siempre trato de encontrar la parte más agradable y me quedo con la camaradería,  con los paisajes, con esa parte de felicidad que nos transmite la bicicleta desde que, siendo pequeños, nos dimos cuenta de que este sencillo artefacto nos permitía superar los límites del horizonte conocido para encontrar otros nuevos, y así hasta el infinito. 

Y por eso me encanta plasmarlo en vídeo y mostrarlo a los demás,  como hice el año pasado en la Londres-Edimburgo-Londres, este año en la Brevet 1000 y el año que viene, si los dioses son propicios, me gustaría debutar en la París-Brest-París. 

Pero siempre, siempre, disfrutando. La parte del sufrimiento que se quede en el tintero.